Mombasa Kenia la puerta del Africa Oriental

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Desde Nairobi (palabra maasai que significa “agua fría”), hasta Mombasa, la carretera es un tobogán que desciende gradualmente hacia la costa. En el primer nivel, paisajes amplios y áridos de colinas y sabanas, colores verde-gris o verde-bronce.

En el horizonte, el desierto, bajo el cielo raso, infinito. Letreros en la carretera indican: Cuidado con los elefantes. En el segundo nivel, árboles y arbustos secos: boabads moribundos bajo el rigor de la sabana. La tierra de un rojo vivo, está fertilizada por la lluvia. Hay una aldea, al norte del camino: chozas de adobe, techos de palma; una mezquita de cemento; un pequeño templo sikh.

Pasan los kilómetros y aumenta el calor, en vez de los elefantes se pueden ver rebaños de cabras y vacunos gordos y numerosos. Más allá de la carretera negra, de la tierra roja, del paisaje verde-gris, allá lejos, a 40 km al noroeste de Nairobi, queda un precipicio de 700m de profundidad: el prodigioso surco del gran Valle del Rift, cavado por la naturaleza hace más de 1 millón de años, desde el Mar Muerto hasta Mozambique, en una extensión de 6 500 km de largo y hasta 80 km de ancho.

Aparecen las primeras huellas tropicales: palmeras, manchas verde profundo, los kikoyes hombres usando taparrabos y las primeras mujeres con buibuis negros. En armoniosas curvas, la carretera conduce a los arrabales de Mombasa, atraviesa el brazo de mar que separa la isla-ciudad de Kenya, se convierte en la Avenida Kenyatta, arteria hirviente de un tránsito demoniaco, desemboca en el Río Road y termina.

Mombasa, puerta de África Oriental, es el punto de partida de una red de comunicaciones que llega al corazón del continente: Uganda, Ruanda, Burundi, Zaire. Cruce de civilizaciones: africana ante todo, árabe, portuguesa, india, inglesa, etc. Hombres con rasgos árabes, vestidos blancos y turbante de seda, mujeres soberbias y sencillas, africanos negros semidesnudos, europeos bronceados y descansando. Edificios bajos con arcos, tiendas y mostradores, dukas y mercados, mezquitas y templos hindúes. En Mombasa todo es cálido, mágico, bello, explosivo.